miércoles, 4 de junio de 2014

En el Espacio encontré LA PLAZA



I.         


Han pasado muchos años desde que los de mi especie ya no vienen a este lugar, en donde se congregan aldeanos, creadores y consumidores. Un espacio que durante décadas desde su aterrizaje les ha brindado las provisiones, raros comestibles extraídos y producidos en otra tierra, los cuales después de estar bajo observación por muchos años descubrieron que tenían grandes beneficios para el crecimiento y fortalecimiento de las vidas.

Pero al pasar de los años esta zona se ha venido sintiendo sola, por eso quise viajar al lugar y ver por mis propios ojos las bellas historias contadas por mis padres cuando visitaban esta área. En mi memoria quedo guardado el primer registro a este rarísimo lugar, era el día 28 de Mayo cuando tuve mi primer contacto con LA PLAZA, poseí un acercamiento al espacio y a la organización de los habitantes que anidan en ella, una extraña sensación comencé a tener al ver colores alucinantes, como ese rojo intenso de sus redondos fruto dulces, el verde en unas hojas amontonadas que las hacían llamar lechugas; olores que venían de muchas partes, aun no estoy segura de donde provenían. Sobre mi sobrevolaban especies pequeñas y grises que bajaban a comer los sobrantes; y vagabundos en cuatro patas cruzaban mis piernas buscando donde dormir mientras yo me encontraba sorprendida de lo solitario que se encontraba el lugar.





Pasando por un laberinto del lugar me encontré con Samper una fémina que vendía Tos-Pa-Za una especie de prenda para cubrir sus pies, partes del cuerpo que usaban para circular ya que su suelo era áspero y rocoso. Lo primero que me dijo fue: “Es Extraño ver de nuevo a alguien como tú”, ella me iba platicando mientras yo observaba su rostro diciéndome que las personas del otro lado de la nave ya no solían visitarlos, que esas grandes maquinas con puertas enormes, con provisiones empacadas y congeladas los estaban alejando de ellos; luego de sentir su silencio volteé a mirarla y sus ojos estaban abiertamente sorprendidos por la cámara que colgaba de mi cuello  y reitero que si ese aparato era para mostrarles a los demás lo feo del lugar, para hacerlos quedar mal; le respondí que no, que ese no era mi objetivo, yo solo venía a conocer.  

continuara.... 

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